Sebastián, Ciudad H y el reencuentro con tres hijos y muchos nietos

El salto de Sebastián de 1976 a 2026

Sebastián, magnate de Ciudad H, sube a un avión en 1976 y llega a 2026 junto con toda la tripulación. El accidente lo traslada medio siglo sin que envejezca ni un día. Ese salto inmediato sitúa al protagonista en un entorno irreconocible, con la misma edad y una fortuna cuya vigencia resulta incierta en un mundo transformado.

Tres hijos y una descendencia numerosa

Al arribar, Sebastián descubre que tiene tres hijos y numerosos nietos que lo esperan. La aparición repentina de esa red familiar obliga a reconfigurar su papel de padre y abuelo sin haber vivido la crianza. El contraste entre su ausencia física y la presencia de generaciones completas define el punto de partida del drama.

Tensión entre el poder pasado y el presente

El imperio que construyó en 1976 debe enfrentar las reglas de 2026. La condición física inalterada de Sebastián contrasta con la obsolescencia posible de sus negocios y vínculos. El conflicto central se sostiene en la distancia entre lo que dejó y lo que encontró, sin que se revele cómo se resuelve esa confrontación.

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